Es bueno ver que empiezas a subir puntos en los simulacros. Ayuda a la autoestima y a las ganas de seguir estudiando, sobre todo cuando estamos a principios de agosto y la gente donde está es en la playa (o en la piscina). Pero es lo que te toca.
Hay tres palabras que ya las dijo en su día Julio Anguita, y que vienen muy bien al caso del estudio en el MIR: programa, programa y programa. No hay más. Un buen programa durante el día, y su cumplimiento, ayuda a la lucha contra el aburrimiento y el malestar que produce estar tantas horas sentado haciendo lo mismo. Por ello, la optimización del tiempo, y el rendimiento que sacamos de él es fundamental para llevar esto a buen puerto.
Por ello, y siguiendo el ejemplo, no me toca más tiempo para ecribir en este blog y me despido hasta una nueva entrega, que espero sea un poco más sutancial.
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