miércoles 26 de marzo de 2008

Esperando el gran día (con las tareas hechas).

Mi primer consejo en este blog es que tras el MIR hicieses lo que siempre has querido hacer. Pues si no te ha quedado claro lo recalco: en los días entre los que conoces tu puesto y el día en que eliges la plaza, más aún si cabe, vete de viaje, haz excursiones, organiza fiestas, vete a fiestas, etc. Haz lo que quieras, pero manten tu mente fresca y tu cuerpo activo, por que como hagas lo que estoy haciendo yo, te vas a aburrir como una ostra.
Y sabemos el puesto en el que escogeremos nuestra plaza de residencia. Es curioso lo que ocurre tras el MIR. La gente desaparece. He hablado con muy poca gente que hiciera el MIR, sobre todo del examen, y extrañamente ha sido porque les he llamado yo. Nadie da señales de vida. Espero que todos estén bien, pero si de los que me conocen, hay alguien que esté leyendo este blog, una llamadita no cuesta nada.
Ya he pasado por los servicios preguntando. Este aspecto no es muy bien conocido por la gente, y normalmente se llega con una cierta distancia, preguntando aspectos insustanciales, aunque más bien es que no sabemos qué preguntar. La verdad, la carrera dista tanto de la realidad.
Una cosa si está clara: la cara de los residentes cuando les dices que eres un "posible compañero" cambia radicalmente. Te sonríen, te enseñan el servicio, te presentan a los "colegas" como "¡mira, un compañero!", y tú por dentro pensando: ¡pero si he rotado por aquí 4 semanas no hace mucho y ni siquiera me has dirigido la palabra!". Con estas cosas lo flipo un poco, la verdad. Cuando éramos estudiantes, ¿qué pensaban?, ¿que no íbamos a terminar la carrera?. Pero si somos de los que acabamos casi todos los que entramos? (y es cierto, acabamos un 85-90% de los que entramos en primero, y un 75% de éstos en los 6 años).
Pues lo que te vas a encontrar cuando vayas a preguntar son unos residentes extráñamente amables, unos adjuntos que te explican, muy profesionalmente, cómo es la residencia en su servicio y tú mirándolos a todos con cara de "pasmao" sin saber ni qué decir, ni qué preguntar. Pero en cierta medida, te vas guiando por tu "sexto sentido". Las cosas raras que veas, lo son. Lo que te gusta, es por que te va a gustar. Lo que sientas cuando estás por los pasillos, o cuando te explican ciertos aspectos, es lo que cuenta. La elección es tuya y, aunque no lo creas, sabes más de lo que crees.
En mi caso, el pasar por los servicios me ha hecho cambiar mi primera opción, cosa que hasta hace poco creía poco probable, pero ha sido así. Por que me guio por mi intuición y por lo que he visto y sentido. Que me equivoco. Bueno, también podía haberme equivocado cuando entré en Medicina, y sin embargo, a éstas alturas, sigo sin arrepentirme de mi elección.
Ahora ya solo queda esperar, con los billetes de avión (en mi caso) ya sacados y esperando a que llegue el gran día, donde, por cierto, espero terminarme el libro que me estoy leyendo (El Temor de la Fundación de Gregory Benford), mientras escucho como los demás van cogiendo sus plazas y yo, espero por la mia.

1 comentarios:

Plotter dijo...

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